Tras el éxito rotundo, le pese a quien le pese, de mi anterior blog "La mish - mash de un expatriado", el cual queda archivado para consulta de todos. Hoy empiezo un nuevo proyecto personal, añadiendo "papas fritas" a mi vida diaria.
"Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo". Cicerón

domingo, 5 de octubre de 2014

Día 560 en Sofía "eso que esperamos"



Si hay algo común a los hombres de todos los tiempos y lugares, esto es el deseo de felicidad y la esperanza de conseguirla. Sin embargo, cuando alcanzamos aquello que anhelamos solemos ver claramente que ésto, en realidad, no lo era todo. El hombre necesita una esperanza que vaya mas allá. Es evidente que solo puede contentarse con algo infinito, algo que será siempre más de lo que nunca podrá alcanzar. Ésto podría contraponerse a la idea de "aceptar nuestras limitaciones", pero el entusiasmo y el afán de supervivencia, hace que en la mayoría de las veces, Darwin, supere a Einstein.

Por eso cuando las ideologías o los políticos nos ofrecen "la felicidad", nos están engañando. Son incapaces de poderla lograr ni siquiera para ellos mismos. Si sólo podemos esperar lo que es efectivamente posible en cada momento o lo que las autoridades políticas y económicas nos ofrecen, nuestra vida se ve abocada muy pronto a quedar sin esperanza.

La felicidad de cada uno de nosotros depende de nuestra libertad interior, del anhelo de búsqueda de la verdad, de nuestra lucha por ser mejores en cada momento. Por eso, aún en el sufrimiento se puede tocar la felicidad.
Ahora surge la pregunta, una vida buena... o ¿sentirse bien?
En apariencia exterior, el ser humano, hombre o mujer, moderno es muy libre, sin embargo detrás de esa apariencia se esconde lo que Aníbal Cuevas llamaba la "dictadura emotiva", y la acelerada carrera por sentirse bien con uno mismo. Ese sentirse bien con uno mismo se hace depender de los sentimientos fluctuantes y fugaces a los que no manejamos a nuestro antojo.

Los más clásicos se referían a la buena vida y la relacionaban con alcanzar el Bien. El dilema está en que para alcanzar ese Bien hace falta poner en marcha la inteligencia y la voluntad, lo que conlleva esfuerzo y sacrificio. La parábola de los talentos, que siempre mi madre me nombraba. Aprovechar, exprimir al máximo esas capacidades que tenemos. De lo contrario, formarán la despensa de un stock inservible que no hace otra cosa que ocupar espacio.

La búsqueda del Bien, y por ende el uso de la inteligencia y la voluntad, es lo que nos acerca a la verdadera felicidad, a la buena vida. Es ahí dónde el hombre es más libre y más feliz, esa es la lucha más humana.
Y esa será mi aptitud para la semana.

A pasarlo bien, que el Domingo luce sol. Aprovechadlo que el próximo estaréis de resaca tras el cumpleaños. Besos y abrazos. Paz y Amor