Vaya "mix" de idiomas deambula hoy por mi cabeza. Imaginaos una especie de M-30 madrileña en hora punta atiborrada de vocablos en búlgaro, inglés y español circulando a toda pastilla. Vaya "mish-mash" lingüístico diario me acosa. Que conste que es sólamente una reflexión y no una queja, ya que de haber hecho ésto unos años atrás ahora no tendría que trabajar a contrarreloj para tratar de equilibrar mi nivel de inglés hablado con el resto de compañeros aquí en Sofía.
Una de las actividades más completas para aprender a relacionar y expresar un idioma es la lectura. Hoy he terminado el libro "Diana, princess of Wales", en inglés. Es un relato corto y ameno que narra los aspectos más humanos de la princesa Diana, desde su infancia, infeliz por el divorcio de sus padres, hasta su muerte en París en 1997. Leerlo, a parte de ser una excelente forma de adquirir expresiones británicas, me ha servido para apreciar el papel de esa joven granjera, educada, elegante, osada, audaz y atrevida que supo ganarse el corazón de todos. La mujer que fue capaz de abrazar a un enfermo de SIDA, demostrando con ello que no por este gesto podíamos contagiarnos. Vacilar con finura al protocolo, hablando y escuchando a la gente. Lejos del dinero y de la posición social que ocupaba, llegó a ensombrecer la triste imagen de un patético Charles, a quien lo único que le importaba era no perder de vista a Camila Parker y poner a buen recaudo sus orejas y los fríos días ingleses. Aprendemos cada dia. Y hoy me podré acostar sabiendo algunas cosas más.
En Sofía, se mantiene la incertidumbre. Las revueltas pacíficas y las protestas son el pan de cada día. Desde primera hora de la mañana, banderas en mano, miles de personas se encaraman a las puertas del Parlamento, para seguir reivindicando la necesidad de un cambio político y social para el país.
Dejando a un lado el tema político, leí esta mañana un artículo acerca de los senderos y caminos rurales en Bulgaria. Y es que éstos están ganando cada vez más adeptos como una forma alternativa de turismo, saludable y "eco", esa palabra tan de moda en nuestra sociedad actual. Los senderos eco, los cuales guardan cierto parecido con nuestras vías verdes andaluzas, van ganando popularidad en este país. En los últimos veinte años se han creado centenares de senderos nuevos, que
recorren las montañas, los valles y los llanos de la geografía búlgara, caracterizados por una gran biodiversidad. ¿Acaso todos los que
denominamos eco senderos son realmente eco? Andriana Andreeva, experta
de la Fundación Búlgara de Biodiversidad y participante en la creación de
varios eco senderos opinaba que las personas suelen dar diferente
contenido a este concepto por lo cual surgen a veces confusiones. Con
frecuencia se denomina eco senderos a simples rutas turísticas de tipo
clásico.
En la misma entrevista, la experta catalogaba de sendero ecológico ejemplar el de “Bialata reka” (el Río Blanco) en la región de
Kalofer, en el Parque Nacional Cordillera Balcánica Central. Sendero que goza de gran popularidad.
Para los aficionados al senderismo, a la mountain bike o simplemente a la tranquila observación de aves, mariposas y flora, aquí podrán encontrar algunos de los lugares más salvajes y "verdes" de los balcanes. La mayoría de estas rutas se encuentran en los
tres parques nacionales y los 11 parques naturales existentes, así como en los territorios incluidos en la red europea Natura
2000, que abarca el 33% del territorio nacional. El problema, porque siempre tiene que haber una pega, es su regulación, quedando fuera de la nueva Ley del Turismo. Otro chapó para el que quiera apuntárselo!!.
Yo me marcho. Continúo mis derivados linguísticos y mi lucha por ganar la partida el inglés oral. Esa partida que tan pronto abandonamos cuando somos casi niños y ahora de mayores nos machaca a cada hora. ¿Por qué no...? ... mira que si hubiera... De nada vale lamentarse, sino ponerse manos a la obra. See you tomorrow (nos vemos mañana).


Me gusta... pero... ¿desde cuándo se acentúa "sólamente"? Let me know plis... :)
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