En la confianza de los amigos surgen las conversaciones más intensas. Me comentaba uno de ellos acerca de un problema con su pareja. Ya eran varias veces que me
confiaba cosas personales, pero me hizo una pregunta
que desde un principio ya tenía una respuesta fácil: ”¿A quién hago caso? ¿A ella o a los demás?”.
Todos alguna vez nos hemos hecho esta pregunta en nuestra vida. En ocasiones las personas más cercanas a nosotros, como nuestros padres, por ejemplo, quieren que estudiemos
una buena carrera, que seamos exitosos, y creen que estudiando
algo que te dé mucho dinero, te proporcionará eso. Ellos piensan que
tienen la razón, inclusive algunos fanáticos religiosos te hablarán con
pasajes bíblicos sin tener opinión propia. Lo curioso es que éso puede que no nos haga felices.
Lamentablemente en el mundo hay muchas
personas infelices o no totalmente satisfechas consigo mismas, que no
han podido lograr éxitos en sus vidas. Puede que tengan todo el dinero
que cualquiera pudiese desear, pero el verdadero
éxito se medirá en la forma en que equilibres y eleves paralelamente la
satisfacción personal en todos los pilares de la vida. Hay que tener el control sobre esos
pilares porque si uno de ellos está mal, los demás empiezan a
contagiarse. Pensemos que esos pilares son columnas de una casa
bien bonita. Si un pilar se va deteriorando hasta derrumbarse, toda la
infraestructura se verá afectada.
Y con la pregunta de mi amigo, lo que respondí casi inmediatamente fue: ”No hagas caso a nadie solo a ti mismo." Si
tu decisión coincide con ella, está bien; si tu decisión
coincide con los demás, también está bien. Lo importante es que asumas
la responsabilidad de tus decisiones por tu propia cuenta. No son las otras personas quienes quieren verte feliz, a ellos no les interesa.
Entonces me pregunté... ¿Sabemos decidir? Todos los días desde el momento que
despiertas, tu mente empieza a llenarse de nuevos pensamientos, casi sin
que te des cuenta ya estás pensando en algo nuevo, quizás en el problema
del día anterior, quizás en el día aburrido que te espera, o quizás en
lo bueno que quieres hacer ese día para que sea mejor. Pero detrás de
todo eso siempre hay una vocecita en tu interior que quiere mejorar, que
está luchando constantemente con la que no quiere mejorar y estancarse.
Es por ello que surgen dilemas, pero ¿de
dónde proviene esa vocecita que parece que te estropea el día con
pensamientos negativos?
Decía un artículo que en nuestra niñez somos como una esponja que
absorbía todo lo que percibía del exterior. Las experiencias han marcado muchos rasgos de nuestra personalidad que están ahora
presentes en nosotros. Es muy probable que te hayas caído con un monopatín y te hayas partido un diente y que
en esa etapa llorases, entonces acumulabas una experiencia
más. Esa fue una experiencia física pero también hay experiencias
emocionales.
Pero si nuestra buena es únicamente a causa de la fortuna favorable ¿qué estamos aportando?. La suerte es quien nos dirige y no nosotros, y que la suerte dirija es muy peligroso, pues ésta juega unas veces a favor y otras en contra.
No conté a mi amigo que yo también me he enfrentado a un caso de indecisión. No en mi mismo, pero si que me afectaba de cerca. No quise compartirlo por aquello de que uno debe saber solventar sus propios atascos, y es que nunca conocí en mis treinta años de existencia un caso de mente tan bipolar como éste. Un sin sentido continuo que deja KO a cualquiera... a cualquiera que no sepa decidir por sí mismo. A mi me tocó, pero como en el juego de los barquitos sólo fue un tocado... de ahí al hundimiento hay mucho trecho. Antes de salir a la calle, antes de peinarnos, antes de comprarnos zapatos nuevos, bolsos de piel del último modelo, acudir a la peluquería semanalmente y pintarnos y maquillarnos, debemos ordenar nuestra mente... y sobretodo... aprender a DECIDIR. "Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer." Paulo Coelho.



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