Los hombres y las mujeres guapos a menudo parecen estar
bendecidos con suerte en la vida. Ahora una investigación ha demostrado
que también son más inteligentes que la mayoría de la gente. Estudios en Gran Bretaña y Estados Unidos han descubierto que tienen
un coeficiente intelectual 14 puntos por encima del promedio. Los resultados podrían disipar el mito de que las rubias tontas o que los hombres guapos no son muy brillantes. Bromas a parte, ¿que hacemos ahora?, ¿nos decantamos por las rubias y seguimos esperando un nuevo estudio?.
Escribo hoy acerca de esta tema, tras una charla "a groso modo" con una amiga... guapa. No sé si como consuelo de tontos y de feos o
por qué, pero siempre se ha supuesto que los atributos estaban
repartidos y que quien era guapo o guapa, solía ser bastante simplón o
simplona. De esta forma, nos hemos acostumbrado a encasillar o no considerar la inteligencia de muchas personas cuyos canones de belleza sobresalían a simple vista del resto.
Por esta regla de tres, las personas poco agraciadas físicamente, necesariamente tenían que gozar de una inteligencia y una personalidad
arrolladoras. Este planteamiento, un tanto infantil o adolescente, sigue grabado en el incosciente de muchos. Si nos paramos un poco a
pensarlo, veremos que es totalmente absurdo. Biológicamente, según leo, no hay nada que impida que una persona herede o desarrolle
cerebro y al mismo tiempo cualidades externas. Y aún así, en ocasiones, nos sigue
sorprendiendo si vemos a un escritor bueno, que además lo está, o a una
científica por cuyo físico aspecto seríamos capaz de aprendernos la tabla periódica en poco más de media hora. Pero, ¿por qué no iban a estarlo?.
Se dice que lo que suele ocurrir es que "si alguien es
consciente, desde pequeñito, de su atractivo, entonces su personalidad
se desarrolla de forma distinta a si recibe el rechazo de los demás y
crece falto de autoestima". Alguien que se sepa guapo, probablemente se
convertirá en superficial y desarrollará muy poco interés por dedicarse
a, pongamos como ejemplo, temas filosóficos o a la ingeniería
aeroespacial. Y, claro, algo que ya no tiene que ver con la falta de
inteligencia, pero para lo que usamos una palabra que también se podría
aplicar a los tontos: la gilipollez. Alguien que siempre se haya visto
bello y que haya recibido elogios y proposiciones de todos los demás
desde peque, es muy probable que se lo tenga creído y que, por tanto,
sea un estúpido.
Aunque nuestro máximo problema, como en casi todo en la vida, radica en la generalización, sería divertido ver cómo cambiaría la
personalidad de un individuo guapísimo y esbelto si le dejas crecer de
esa forma hasta alcanzar la juventud o si a los tres años le implantas
una obesidad mórbida y un problema capilar grave y se lo quitas a los
veinte. A pesar de que partiera con las mismas neuronas y la misma
inteligencia, su personalidad se desarrollaría de formas tan diferentes
que acabaría dedicándose a trabajos completamente opuestos y
comportándose con los demás de formas muy distintas en un caso o en
otro.
A. Einstein con su famosa frase "la belleza no mira, sólo es mirada", destronó a mi modo de ver, toda posibilidad de que la belleza fuera además inteligente, ya que le sube a un pedestal donde únicamente servira de admiración, sin dejarle la leve posibilidad de expresarse.
Por curiosear lo ya curioseado, habría que
saber si inteligente uno nace o se hace. Probablemente, la inteligencia
no cambia, salvo que se pueda ejercitar y aumentar igual que los
músculos. Lo que sí se desarrolla es el grado de conocimientos. Y éstos
ayudan mucho a emplear la inteligencia, se tenga la que se tenga. Si las
cuestiones fueran únicamente ambientales, la relación belleza e
inteligencia sí que podría ser tan inversa como comúnmente se piensa.
Pero si se nace ya con un coeficiente determinado, entonces es probable
que no tenga nada que ver.
Personalmente, creo que la inteligencia de una persona nunca se puede juzgar, ya que nunca se acaba de conocer a una persona. Buenas tardes!!!


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