Tras el éxito rotundo, le pese a quien le pese, de mi anterior blog "La mish - mash de un expatriado", el cual queda archivado para consulta de todos. Hoy empiezo un nuevo proyecto personal, añadiendo "papas fritas" a mi vida diaria.
"Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo". Cicerón

sábado, 28 de diciembre de 2013

Esas noches que no queremos olvidar...

«La noche que conocí a lord Vincent Sinclair, hijo del duque de Pembroke, fue la misma noche que perdí el control. Jamás imaginé que yo, Cassandra Montrose, sería capaz de comportarme de forma tan escandalosa con un hombre al que apenas conocía. Pero en aquel fatídico momento, a solas con él en su carruaje, no pude ocultar la pasión que sentí, aún sabiendo que probablemente no volvería a verlo una vez me rindiera al deseo... hasta que un vergonzoso secreto me llevó hasta su puerta...» Así empieza el libro de Juliene McLean, una noche en tus brazos.

No he llamado a la puerta del cariño, ni tan siquiera había preguntado por él. Había hecho costumbre vivir mi felicidad al otro lado de mi propio muro de Berlín. Logré rodearme únicamente de las cosas que consideraba importantes. Las más básicas para la subsistencia, evitando consigo los contras, pero dejando en el olvido los pros que conlleva "sentir". De un tiempo aquí, ese todo, tan concreto, parece cambiar. El muro no tiene la fuerza de antaño y ante tus ojos y tu sonrisa no es más que un tabique de papel mal apuntalado. En él, se ha hecho un hueco tan mágico que a la razón le es imposible obviar.

La reacción más lógica a todo ésto sería relegar cada piedra de esa pared a un rincón... y que todo, con el tiempo, volviera a la misma monotonía en que antes vivía. Pero a veces, hay ocasiones en las que el corazón dirige al ser humano, con mucho más timón que la cabeza... y es entonces... cuando te das cuenta, de que algo, merece la pena. Aunque Marie Curie dijo que "la vida no merece que uno se preocupe tanto", hay momentos en los que esa preocupación se ha convertido en parte de nuestra vida.

Hoy estoy aquí. Abstracto. Imaginando ideas. Proponiéndome a mí mismo actitudes y razones de peso... aún sabiendo y aceptando... que todo cuanto mi mente cree, no tendrá ningún valor ante mi corazón. Me quedo con los abrazos, los besos, y los sentimientos. Me aferro a perderme, a oír, a reir y sonreir... y es que ...  "el mérito que acepta el silencio como la cosa más natural del mundo es el que merece el más alto aplauso." Me confieso enamorado... de algunos silencios. Feliz Navidad a tod@s. Sean buenos!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario