Tras el éxito rotundo, le pese a quien le pese, de mi anterior blog "La mish - mash de un expatriado", el cual queda archivado para consulta de todos. Hoy empiezo un nuevo proyecto personal, añadiendo "papas fritas" a mi vida diaria.
"Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo". Cicerón

miércoles, 18 de diciembre de 2013

"vacía la mente y llena el corazón" P. Coelho


Te despides, me escribes...te vuelves a ir. Apareces y te esfumas con la palabra fin en los labios. Y después... sólo después... te restauras a ti misma para preguntarme cómo estoy. Entras y sales de mi rincón, intentando evitar los besos que tú misma deseas. El poder del anhelo a lo prohibido. Tus mágicos principios y condiciones que se traspapelan por la ventana mientras sonríes. Esos rudimentos de artesana de un sueño que olvidas sin darte cuenta en la noche.  Y es que... "no hay cosa de la que tengamos tanto miedo como del propio  miedo." Montaigne, Michel

Adiós. Porque hoy vuelves al camino seguro. Y lo haces obligando a tu mente a que olvide. Te acurrucas en un ascensor esperando una palabra... y regresas a resguardo de lo "inacabable"; al caminar por los mismos senderos de siempre, a hacer en todo momento lo de ayer. A no dar ningún paso sin pensarlo, calcularlo y si hay riesgo de fracaso, no hacerlo. A cobijarte en las muchas actitudes de extrema prudencia que te paralizan e impiden. Sin duda, retornas de ese terror a lo desconocido; a lanzarte a abrir camino. A eso, que te entierra en lo de siempre, pero que tan segura te hace sentir. 


Si muchos pioneros, héroes de la historia, no hubieran roto ese pánico, nuestro nuevo mundo, nunca sería como es ahora. Los aviones no surcarían los cielos; y aún nos moveríamos a caballo por las ciudades. Ni aún eso, porque domar un potro y montarse en él ya supondría un riesgo. Existe en el ser humano un deseo profundo de realizarse... reprimirlo, es hacernos inhumanos.


Siempre soy de la opinión de que tenemos ante nosotros un sinfín de posibilidades no alcanzadas, pero reales, posibles, alcanzables si nos decidimos por ello. Tenemos la fuerza de un coloso, la grandeza del genio, pero las experimentamos mejor en el terreno de lo inseguro; allí donde se tiene que ser creativo, fuerte, ingenioso y astuto. Pero si vivimos en la rigidez de lo siempre hecho, acostumbrados a caminar sólo por lo planificado y experimentado, dispuesto a hacer sólo lo de "ayer", entonces, quizás algún día, sentiremos la insatisfacción, y por miedo a la derrota, al riesgo... caeremos en la decepción  de no ser lo que podríamos haber sido.


En vez de andar buscando seguridades, las personas debemos buscar la seguridad interior que nos brinda la confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad de solucionar cualquier problema que se nos presente. Ser una roca de autoestima. La seguridad que necesitamos es la de saber que podemos enfrentarnos con cualquier cosa, aún sin seguridades externas. La de saber que estamos hechos y creados con todo lo necesario para andar solos, luchar y enfrentarnos a la adversidad.


Por tanto, a ti, que hoy me lees... esquiva tu miedo a lo que no conoces aún, ni  al posible fracaso que venga al lanzarse. El fracaso es escuela para el éxito; es escalón para el triunfo. En el terreno de lo inseguro despertarán cualidades, que ni siquiera tú, conoces de ti misma. 

P. Coelho dijo algo así como que escribía para vaciar la mente y llenar el corazón. Sabio el brasileño. Yo prefiero no perder nada de ninguno de ambos, sólo guardo, acojo, y me enriquezco,  pero no puedo permitirme el lujo de compartirlo, y es que algunos corazones fríos, cuando quieren dejar de serlo... tampoco encuentran el camino.  

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