Tras el éxito rotundo, le pese a quien le pese, de mi anterior blog "La mish - mash de un expatriado", el cual queda archivado para consulta de todos. Hoy empiezo un nuevo proyecto personal, añadiendo "papas fritas" a mi vida diaria.
"Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo". Cicerón

miércoles, 4 de diciembre de 2013

artesano del propio sueño

Te escribo de nuevo sin nombrarte, te miro sin hablar, te espero, aún sabiendo tu no existir. A pesar de ello, esta noche, para ti, te hablaré de la imaginación. De esa  loca de la casa de la que hablaba Santa Teresa, de la misma, que en tantas ocasiones elegimos, más o menos conscientemente, como consejera de nuestros sentimientos más secretos.

Esta loca que nos distrae con su alboroto y nos disipa con su algarabía; que nos comunica sus variados temores y nos turba con sus aprensiones, que nos susurra al oído sospechas infundadas, que nos tiraniza con sus ambiciones y nos muerde con su envidia; esta loca que nos hace salir de la realidad con fantásticos ensueños, llenos de euforia o de pesimismo, y que nos instila suavemente el veneno de la sensualidad y del amor propio: esta loca –lo sabemos por experiencia– es, a veces, la gran enemiga del mundo. 

¿Quién no siente la necesidad sentir?, ¿Quién no quiere para él el suplicio del deseo?, ¿Quién reusa el beso? ¿Quién se niega a abrazar?, o simplemente...envidia soñar sin dormir. ¿Quién no ha vivido acompañado de fantasmas creados por su propia mente?. Fantasmas que la fantasía reviste de colores vivaces, atribuyéndoles manos anchísimas y temerosas, y piernas ágiles y veloces. Los mismos, que ahora, te persiguen. 

La mayoría de las ocasiones basamos nuestra vida en conseguir la armonía. "Mente sana, cuerpo sano" que decían los griegos, ese equilibrio añorado, ese semblante sin fisuras... Y nos esforzamos en ello hasta tal punto, que apenas difuminamos la realidad. 

¿Está todo predestinado... o tenemos la oportunidad? ... Esa es la pregunta que hacías. Nunca la irrefutable respuesta de nadie, pero yo, personalmente, elijo ser el artesano de mi propia vida... porque, únicamente, con el hecho de hacerla cada día, tendré el aliciente suficiente para no aburrirme nunca. ¿Tú?... no sé que decirte... tu responsabilidad y tu creencia en lo predestinado, a veces, muestran ante tí el más oscuro miedo al cambio, al conocimiento... De esta manera, garantizas tu felicidad... a la vez que la hipotecas a una pregunta permanente... ¿qué pudo haber sido?... y no fue...

Besa el aura que gime blandamente
las leves ondas que jugando riza;
el sol besa a la nube en occidente
y de púrpura y oro la matiza;
la llama en derredor del tronco ardiente
por besar a otra llama se desliza;
y hasta el sauce, inclinándose a su peso,
al río que le besa, vuelve un beso.

        Gustavo A. Bécquer

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