Tras el éxito rotundo, le pese a quien le pese, de mi anterior blog "La mish - mash de un expatriado", el cual queda archivado para consulta de todos. Hoy empiezo un nuevo proyecto personal, añadiendo "papas fritas" a mi vida diaria.
"Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo". Cicerón

sábado, 21 de diciembre de 2013

"cambiemos lágrimas por sonrisas. Y también gracias"

Hola amigos. Llevo despierto desde las 7, y es que no podía dormir más. No quiere decir eso que cuatro horas sean suficientes, sino que mi cuerpo cosquillea como el de un niño pequeño al saber que en unas horas voy a estar, Dios mediante, con las personas que más quiero del mundo. Mi familia.

Siempre que dejo Sofía, aunque sea por un corto periodo de tiempo, suelo hacer un balance. Uno que siempre acaba con saldo positivo, pero al que esta vez, debería añadirle un superlativo, para hacerlo positivísimoooo. Me siento a gusto conmigo mismo, creo haber encontrado la receta que te aleja de la euforia, la misma que te hace adaptarte como un camaleón a todo cuanto aparece en tu camino... exactamente, esa que te da la paz interior que tanto anhelamos.

Los últimos dos meses han sido de cambios. De trabajo, de compañeros, de gente a mi alrededor... pero una vez más, sin darme cuenta, se me llena la boca de buenas palabras. Me voy acostumbrando a mi nuevo desempeño en la empresa. Trabajo en el grupo español de IBM en Sofía. Damos soporte técnico a las maquinitas que escupen papel a máxima velocidad, y percibo, un ambiente de equipo y buen rollo que me hace sentir como si llevara mucho más tiempo del que realmente llevo. Y todo eso... "again"... cuando eres extranjero... sinceramente... es de agradecer. Chic@s, para junio una promesa... Hablaré búlgarski!!! (tengo mis dudas).

Llega la navidad. Esa época del año en las que las opiniones se dividen. Para unos es sólo comercial, para otros familiar, para unos otros es alcohol y cenas y para Melendi, que triste, sólo la inventó El Corte Inglés. Sea cual sea la opinión que tengamos de estos días, lo que si es cierto, que la mayoría, acabamos recordando el hueco, que durante este 2013 han dejado algunas de las personas que queríamos. Mi abuelo o Francisco, han sido para mi dos personas cercanas que se han marchado para no volver. Dos personas con dos bonachonas sonrisas, que estoy seguro, van a vivir una navidad diferente, sentados en ese balcón celestial, mirando únicamente a sus familias. Porque con eso, únicamente con eso, serán felices cada noche.

Mi amiga Paqui, esta mañana, soltaba alguna lágrima recordando a su padre. "La primera navidad sin él", me decía. ¿Y que nos queda entonces?... Nos queda espabilar a los que estamos vivos. Nos queda hacer que el recuerdo de las personas que no están siga intacto, siga latente... porque si algo habrían querido ellos, era ver que su paso por la tierra, tuvo el suficiente valor, para que los suyos, le sigan recordando a cada momento. Aparecerán las lágrimas Paqui, como parte de lo que somos... seres humanos, pero esas lágrimas, ese pequeño llanto, también está impregnado de recuerdos gratos, de grandes momentos, de hermosas palabras... y eso, sencillamente eso tan privado de cada uno... es con lo que debemos de vivir siempre. Groucho Marx dijo una inmensa frase "no hay nadie que no pueda decirse con una sonrisa". Estos días Paqui, y yo mismo... recordaremos sonriendo a los que más quisimos. Un enorme abrazo


1 comentario:

  1. extraordinaio relato...yo por desgracia querido Anto, he pasado por eso y se lo que duele...a mi la Navidad, ni fu ni fa..la primera sin mi Madre fue muy dura...y luego mi padre...dejan un hueco que duele mucho...pero la vida sigue, y como tu dices, hay que buscar la alegria en la vida, que la hay...llorarás por el recuerdo, dolerá ver el sillon vacio...pero mira lo que te queda y verás que siempre hay un motivo para sonrreir...besosssssss mil...bienvenido a España...

    ResponderEliminar